Tiene un nombre, pero no me lo sé. Es cuando uno cree que todos hacen/dicen/sienten lo mismo que uno, ¿Ombliguismo dices?, no, creo que es como una empatía, pero en reversa.
Por ejemplo, este año se me ha dado por leer, libros. Antes también leía, pero era -digamos- lectora ocasional, aparecía algo y si parecía interesante, me ponía con el libro cuando no tenía otra cosa que hacer (curiosamente, cualquier cosa era algo que hacer y el libro quedaba relegado a la espera en la consulta del medico, la vez que cogía el autobús, etc). Cuestión que si por estos días uno se cruza conmigo, la pregunta obligada es "¿Que estás leyendo?". y mi libreta mental prepara el bolígrafo mental para apuntar el libro que salga de la boca del afortunado.
Retomar el habito de la lectura no es fácil para mi, por mucho que me mire el libro de Marshall Berman e insista en que no quedan ya recuerdos en mi sobre la experiencia de la modernidad, sé que aun faltan muchos meses hasta que Todo lo sólido se desvanece en el Aire y yo nos dediquemos tiempo mutuamente.
Tengo una pila de libros de mercadillo Inglés, algunos que han caído de un charity shop , para que os deis una idea de que va esto. Están todos en ingles, claro, no por descortesía al castellano, -que es el idioma mas bonito de todos- sino por una cuestión económica; tres libros de segunda mano cuestan lo que una revista, y hay altas probabilidades que, además, te regalen otro. Y allí vas tu, con tus 4 libracos por 7 euros y tan contento.
Ya saldrá alguien a decirme que los libros de segunda mano no le dan de comer al autor, y yo podría responder que Dickens ya no come, por dar un ejemplo, pero no leo Dickens ahora mismo. Así que simplemente digo que si, que es verdad, pero esta economía en miniatura de las cosas de segunda mano en estos momentos, ayuda un poco a todos.
En otras épocas podía yo gastarme las pagas extras en discos y libros y conciertos, ahora me he vuelto una persona mas sociable y mi hija se ha hecho mayor, y disfruto mas viajando con ella y amigos que sola o con el maromo de turno. Y uno ve como comienzan las elecciones culturales, y como se desarrolla el gusto y un interés a sus 9 años por todo lo egipcio, que ciertamente me tiene desorientada. Y vamos a ver la última de Disney, y lloro con los farolillos flotantes, y volvamos al cine a verla en 3D y vuelta a llorar, si parecen sacados de un cuadro de Klimt.
Vuelvo con la lectura ... Decía, los libros de segunda mano, que podrían bien catalogarse como "lectura de verano contemporánea". Y cada uno tiene su historia, la que cuentan y la propia del libro. El de este momento, por ejemplo, es Things my girlfriend and I have argued about. El estado del libro es impecable, da la idea que no lo han leído. En la portada tenía media pegatina circular, en color naranja con letras negras donde se podía leer "author" y debajo "gift", y en la segunda página está firmado ... por el autor. No hace falta agregar que en la primer página pone, en lapíz, 1.50.
Y yo no puedo dejar de pensar a cuanta gente le habrá regalado el libro este tal Mil, cuantas veces habrá puesto la firma en los ejemplares recién impresos, esperando que alguien lo lea, y con suerte, haga una reseña. Que a mi me dá que este ha sido el caso, porque si se lo hubiese dado a un amigo, habría una dedicatoria, y supongo que el amigo lo hubiese puesto en la libreria, no en un revendedor.
El libro es entretenido, la tipografía es grade y el espaciado doble, algo que mis ojos agradecen, que el derecho sin gafas ve doble cuando estoy cansada.